Muy a menudo la mente nos juega malas pasadas y nos hace ver cosas que en realidad no existen, como demuestran algunas ilusiones ópticas famosas.
Percibimos el mundo que nos rodea a través de los sentidos. Todos ellos pasan la información que reciben al cerebro, que se encarga de interpretarla “a su manera”, aunque no siempre se corresponde fielmente con la realidad. Si tiene alguna duda observe las siguientes ilustraciones. A primera vista seguramente verá cosas distintas de las que realmente están dibujadas. Se trata de ilusiones visuales, que ponen a prueba nuestro sentido de la vista.
Para la mayoría de las personas la vista es el sentido más importante. Y sin embargo es el que más se presta a engaños. En realidad, la calidad de las imágenes que se forman en la retina no es muy buena. Pero el cerebro se encarga de hacer las correcciones oportunas para que podamos ver con la suficiente nitidez.
Un claro ejemplo de esto son los magos, los ilusionistas, pues son ellos quienes saben desviar nuestros sentidos de tal forma que nos hacen creer que algo a desaparecido o cambiado.
Un tema muy tocado es sobre la escalera de Escher, un artista famoso por sus representaciones de dibujos y figuras imposibles. Una de las más famosas es esta imagen, la escalera infinita que siempre está bajando (o subiendo) sin que nunca acabe por descender realmente (o ascender)
En la escala de Shepard pasa lo mismo, pero con sonidos. El resultado es una escala musical que da la ilusión de ser infinita. Ocurre cuando se superponen ondas sinusoides separadas por octavas. Cuando la base de lanzamiento del tono (conocido como pitch, el cambio de volumen, en esencia) van hacia arriba o hacia abajo, el sentido de la escala también parece variar.
El oyente se concentra en los cambios entre las notas próximas, omitiendo las demás y dando la sensación de que cada tono parece ser más bajo o más alto que el anterior, pero no lo es. Es decir, el oyente se centra en las distintas gradaciones de las notas próximas según el volumen, no en las de unos segundos atrás, mucho menos en las futuras. Como cada tono "parece" más bajo o más alto que el anterior, da la sensación de que el sonido baja o sube continuamente. Si además los combinamos con fractales, el resultado es así de surrealista:
Otro ejemplo es el siguiente
Los cuadrados A y B de la imagen, aunque no lo parezcan, son del mismo color, pero nuestro cerebro los percibe de color completamente diferente. Lo explicó muy bien en una ocasión el divulgador científico Alasdair Willkins:
- ¿Cómo es posible? Mucho se explica por la sombra proyectada por el cilindro verde. Tal y como Adelson (creador de la ilusión) lo explica, el cerebro tiene que decidir cuánta luz viene de la superficie de cada cuadrado del tablero. Esto se conoce como la luminancia de cada cuadrado, por lo que el cerebro también tiene que descifrar cuánta luminancia (o ausencia de ella) es causada por el color de la superficie y cuánta es creada por las sombras. Es decir, tiene que decidir dónde están las sombras y luego compensar por ellas, y ahí es donde empiezan los problemas.
Adelson explica parte de este proceso:
Sin embargo, sigue siendo fascinante para la humanidad.El primer truco se basa en el constraste respecto a lo que hay alrededor. Esté o no en la sombra, un cuadrado que sea de un color más claro que los cuadrados que le rodean va a ser más claro que la media, y viceversa. En la imagen, el cuadrado claro en la sombra (B) está rodeado de cuadrados más oscuros. Es decir, aunque el cuadrado físicamente es oscuro, es más claro al compararlo con sus vecinos. El cuadrado oscuro fuera de la sombra (A), sin embargo, está rodeado de cuadrados claros, por lo que ocurre el proceso contrario. El segundo truco se basa en el hecho de que las sombras suelen tener bordes suavizados, graduales, mientras que imágenes como los cuadrados de la foto tienen bordes muy delimitados. Nuestro sistema visual tiende a ignorar cambios graduales en el nivel de luz para poder determinar el color de las superficies sin ser engañado por las sombras. En esta imagen del tablero, la sombra se ve como una sombra, básicamente porque tiene bordes degradados y porque el objeto sobre el que está es perfectamente visible
Ese dicho que reza 'nada es lo que parece', resulta ser muy cierto. El doctor André Didyme explica que "desde la filosofía se plantea que los sentidos nos engañan, pero esto tiene una base biológica. A veces, el engaño es causado por alteraciones o lesiones en los órganos (tumores), otras veces por problemas químicos o eléctricos en el cerebro (enfermedades mentales). También ocurren por el consumo de sustancias psicoactivas que alteran la percepción, como los alucinógenos".
Pero y si no tienes ninguna enfermedad, ni te has metido o tomado nada raro, y sin embargo descubres que los sentidos te engañan, es porque así es. Es más, si no fuera por ese engaño, no tendríamos cine, magia, ni arte.


